Tengo el corazón
partido con la competitividad, competir, cooperar, y colaborar.
¿Es que no estamos
ya hartos de tanta lucha y tanto competir? ¿A dónde nos ha llevado todo esto?
Pero, por otro lado,
¿podemos dejar de ser competitivos en el
mercado? ¿ Si mis productos/servicios no son competitivos, quien los va a elegir
de la “estantería”? Elegirán otro, sin duda.
Me parece que estoy
hecho un lío con todo esto y me pongo a pensar en ello …
Competitividad es lo que hace que nuestros productos o
servicios encuentren en el mercado su sitio, se aprecie su valor, y se
transforme en aceptación y ventas. Pero la palabra competitividad viene de la
raíz de “competir”. Competitividad es pues la habilidad para competir.
Competir me lleva a la lucha, el vencedor y el perdedor, los recursos escasos,
la supervivencia, la agresión, la violencia… Mal sitio para estar y vivir con
felicidad. Así nos va, con tanta competitividad.
La competencia entre
empresas, productos, personas tal como la entendemos nos ha llevado a este
entorno agresivo, deteriorado y plenamente insatisfactorio en el que mal
vivimos hoy.
Por tanto parece que
no haya que competir… ¿pero si no compito no tengo espacio en el mercado? ¿No
vendo?
La PARADOJA es…
necesito que mis productos y servicios sean competitivos pero si compito para
conseguirlo no llego…. El modelo de competir y de vencedor/perdedor está
agotado…
¿Qué puedo hacer
para ser competitivo sin competir?
Nuevos tiempos traen
nuevas reglas del juego: El juego de ganar o perder llega a su fin.
NO TE OLVIDES: Creas más valor colaborando de forma apreciativa que compitiendo.
Colaborar es, sin duda,
el camino de la competitividad y de mayor bienestar.

